Andrea Princesa... Samantha Príncipe

A Primera Vista

El sueño de toda chica es algún día encontrarse con su príncipe azul, ese sujeto que se avistaba desde que se tenía cinco años y con el que se soñaba día y noche, o al menos ese era el sueño sin fin de Andrea, que por ahora parecía estarse volviendo realidad.

Después de pensar desde hacía meses donde empezaría su primer año universitario, optó por terminar estudiando en el misma universidad que su actual novio, Lucas, con el cual llevaba saliendo un poco más de un año. La Universidad Rivens era perfecta, pues estudiaría letras y tendría cerca a Lucas durante todo el día. Sin embargo, jamás se había puesto a direccionar en su mente si una escritora y un químico podrían ser la pareja ideal, bueno, eso no importaba; al final de cuentas, lo amaba y para ella ese era un argumento definitivamente válido.

Entrar por la puerta principal de esa enorme universidad era uno de esos cambios que con miedo estaba dispuesta a aceptar, aunque no se sentía del todo desubicada y temerosa, pues desde hace un año Lucas había entrado a la universidad y debes en cuando terminaba por irlo a visitar. La diferencia prácticamente sería que ahora ambos compartirían más tiempo y dejaría por un buen rato las llamadas por Skype.

Caminar por los pasillos de su facultad era como intentar descifrar un misterio, pues saber hacía donde tenía que dirigirse era agobiante. La universidad era un mundo completamente diferente, había gente de todo tipo e incluso parecía congeniar tan sólo con el mirar de unos cuantos extraños. Cuando decidió darse por vencida y pedir ayuda una par de chicas se acercaron a ella y la tomaron por sorpresa.

-Tú debes ser Andrea, yo soy Carly. –dijo una chica mucho más alta que Andrea y bastante delgada, con tonos rubios y bronceados en su piel, típico de los visitantes de las playas cercanas a la ciudad. –y esta es Ameli.-señaló a una chica bastante morena, llenita, de pelo negro y no más alta que Andrea, que utilizaba un escote bastante explícito a la imaginación.

-Sí, esa soy yo, Andrea Collins, y ustedes son… -hizo una mueca con los ojos incitando a que respondieran.

-Somos amigas de Lucas, él nos ha hablado tanto de ti, y por lo tanto nos ha pedido que te echemos un ojo y obviamente una pequeña ayuda en la ubicación de tus alrededores.-respondió al morena mientras movía la mano en alto y dando círculos.

-Creo que no me vendría nada mal un poco de ayuda, la verdad es que estoy algo desubicada.

-¡Primero! – exclamó nuevamente la morena de Ameli. -¿vas a tener residencia aquí? O ¿tienes cada propia?

-Si tengo casa propia pero desgraciadamente queda a las afueras de la ciudad, así que es optado por rentar un dormitorio.

-Me parece perfecto.-apeló Carly intentando hacer callar a Ameli. –cerca de nuestra habitación hay un dormitorio desocupado, bueno, realmente está ocupado, pero está ocupado…

-¡Carly! Basta, ve directo al grano.-le exigió Ameli algo molesta.

-A eso voy- susurró furiosa mientras Andrea se apretaba los labios antes de que estallará riendo como loca por tal escenario. –está ocupado por Sandra, es una nerd que se la pasa leyendo libros, nadie la pela, así que obvio a nadie le da por quedarse con ella, pero como Lucas nos dijo que vas a estudiar letras, quizá podrían llevarse bien.

-Me parece perfecto, y…a todo esto, ¿Qué estudian ustedes?

-Yo estudio danza.- dijo Carly.

-Y yo actuación, y algún día seré tan famosa como Angelina Jolie. –presumió Ameli mientras se erguía enseñando su escote prominente y regordete cuerpo.

-Claro… y yo bailaré para Beyoncé. –dijo Carly en un tono burlón, se miraron fijamente retándose a volver a discutir.

-Como sea, podrían llevarme al dormitorio, me gustaría acomodar las cosas que deje en recepción para, hoy... –dijo Andrea remarcando el “hoy” con un tono más fuerte.

 

De camino a los cuartos Carly y Ameli hablaban sin parar, de alguna manera Andrea les ponía atención, pero justo cuando empezaron a hablar sobre una abuela y a qué edad comenzaban a salir las arrugas ella se desconectó totalmente de aquella plática.

 

Andrea rápidamente identificó la zona de recámaras, los pasillos eras muy espaciosos, lo que hacía que las recámaras no se sintiesen tan juntas unas de otras. Ella siguió a Carly y Ameli, las cuales siguieron caminando justo hasta el final del pasillo.

 

-Allí lo tienes. –señaló Ameli hacia una puerta con el número 79. –es de los últimos pasillos, lo cual es bueno porque nadie te molesta y debes en cuando podemos hacer alguna que otra mini fiesta. Habla con Sandra, pónganse de acuerdo y si se llevan bien lleven los papeles a recepción. Eso sería todo.

-Me parece perfecto, pero ya que ustedes dicen que se la pasa leyendo, igual y nos hacemos mejores amigas.

-Eso lo dudo. –me respondió Carly. –Nosotras estamos en el 70, así que seremos prácticamente vecinas, de hecho creo que el siguiente semestre sale la chica de enfrente, después te podrías mudar. Hey, tengo una idea, conoce a Sandra un poco, mientras nosotras vamos por unas cosas para llevarte a dar vuelta por todo el campus. ¿Te parece?

-Muy buena idea, ustedes vayan y si todo sale bien igual y pueden acompañarme a recepción. –asentí.

-Tenlo por hecho. –dijo Ameli mientras las dos se daban vuelta y se dirigían hacia su habitación.

 

Andrea se quedó pensativa unos segundos antes de tocar a la puerta pero al final terminó haciéndolo, sin embargo, parecía no haber nadie o al menos eso parecía ya que no nadie arribaba a la puerta. De pronto la puerta se abrió y apareció de la nada una pequeña chica, pelo lacio y largo, con unos lentes rodeados de un armazón grueso y oscuro; llevaba puesto un short floreado y una camiseta color gris con una leyenda grabada “I Love This”.

 

-¿Si? –se quedó mirando con unos ojos empequeñecidos por su inspección visual. -¿vienes por alguna tutoría?

-De hecho soy alumna de nuevo ingreso. –sonreí.

-Ummm, déjame adivinar, chica alta, delgada, cabello castaño claro en capas, ojos verdes claros, buen estilo, uñas pintadas, maquillaje ligero, sonrisa reluciente…debes de estudiar actuación ó baile.

-De hecho me he inscrito en letras.

-¿Letras? Una chica como tú estudiando letras, escondiéndose detrás de un papel y lápiz, debes de estar loca, yo con esa altura y esa cara angelical haría muchas cosas.

-Quizá…pero a mí me gusta leer y escribir, como tú.

-Y supongo que vienes buscando una habitación. –se cruzó de brazos.

-Exactamente, quizá nos podemos llevar bien.

-¿Cuál es tu autor favorito? – me preguntó de pronto.

-Sonará anticuado, pero me gusta Shakespeare.

-Entra, si hubieses respondido algún autor barato ahora mismo estarías buscando otra habitación.

 

Al entrar a la habitación Andrea se quedó impresionada, el lugar parecía ser un templo, era un ambiente tan cálido y relajante, con buena luminosidad y espacios amplios, plantas y una pecera con hermosos peces de colores, tan perfecto para ella que una sonrisa se expuso entre sus rosados labios.

 

-Por cierto…me llamo Sandra, que eso ya lo debes de saber, aquí la cuestión es… ¿Cuál es el tuyo?

-Andrea, me llamo Andrea.

-Algún apodo, porque déjame decirte que a mí me gusta que me llamen Sandra, no Sandy. Pero si tú tienes uno y te gusta…

-Ammm, no. Algunos me dicen Andrew o Andy de cariño pero la mayoría me dice Andrea.

-Ok, entonces será Andrea, aquella es tu cama y esta es la llave. –me dio ambas cosas y se sentó frente al computador. –y cuando me refiero a llevarnos bien, me refiero a no tener conflictos por el orden de este lugar, dividirnos responsabilidades como barrer y cosas por demás, así como prohibido traer chicos. Si aceptas quedarte…aceptas esta habitación, con sus reglas y tal como es.

-De acuerdo, no habrá problemas con eso. –Andrea tomó un respiro y después hizo una mueca. –voy a tener que salir, para ir por mis cosas a recepción y arreglar lo del papeleo de la habitación. –Sandra levantó la mano en señal de aprobación.

 

Andrea salió con una gran sensación de bienestar, al parecer todo había salido mejor  de lo que se hubiese imaginado, simplemente todo era tal y como se lo había imaginado. De pronto entre ilusiones y pensamientos sintió un fuerte golpe que le llevó rápidamente a despertar de su sueño. Había chocado con alguien, hojas y libros salieron lanzados al aire y se regaron por el pasillo.

 

-¡Disculpa! Fue mi culpa estoy muy distraída.-dijo Andrea muy apenada mientras se hincaba a recoger los objetos del suelo.

-No es nada, olvídalo, todos tenemos nuestros momentos. –Andrea recogió todo lo que pudo y se puso de pie mientras la otra persona hacia lo mismo. Andrea solía ser lo bastante distraída como para meterse en múltiples problemas que siempre terminaba arreglando mostrando una sonrisa tierna como respuesta a una disculpa, y esta vez no fue la excepción. Al ponerse de pie e ir preparando su sonrisa se dio cuenta que con quien había chocado era una linda chica, que era cuatro o cinco centímetros más alta que ella, su piel clara contrastaba con su cabello quebrado y castaño rojizo mientras que su mirada de despreocupación era ocupada por un par de ojos grises azulados que ligeramente eran rodeados por un poco de rímel y algunas pecas hacia su nariz.

 

El atuendo de esta chica no era muy cuidado, más bien todo lo contrario, o al menos para lo que Andrea estaba acostumbrada a mirar en una chica. Un par de converse rojos, unos jeans rotos con  una playera negra ajustada y una más de cuadros rojos con mangas largas desabrochada era lo que vestía a la chica que tenía enfrente.

 

La chica desconocida sonrió y se con la mano derecha se pasó el pelo despeinado detrás de la oreja derecha.

 

-Fue mi culpa, en serio, no te vi. –replicó a Andrea.

-Ahhh…yo, sólo perdón. Me llamo Andrea, soy nueva así que no me acoplo al ritmo universitario.

-Samantha, pero me puedes decir Sam. -La puerta de la habitación de Andrea se abrió y salió Sandra, asombrada y con una mirada algo enojada.

-Tanto ruido, ¡Por Dios! ¿Qué pasa aquí?

-Sólo un incidente algo doloroso, no te preocupes.

-¡Sam! Qué bueno que ya me trajiste los libros que te encargué, mañana tengo un examen y bien que me hacen falta. –reprochó Sandra dirigiéndose hacia Samantha.

 

A lo lejos Andrea notó que Carly y Ameli se acercaban, una vez que se chocaron las miradas, estas casi corrieron hasta llegar a Andrea.

 

-Andrea…que bueno que estas aquí, porque no nos vamos por tus cosas. –dijo Carly mientras miraba a Samantha de una manera despectiva.

-Claro, las estaba esperando. –se movió hacia donde estaban ellas y volteo hacia Sandra y Samantha. –De nuevo perdón. –Samantha la miró y le sonrió de nuevo.

-Vámonos Andrea.-Ameli la jalo del brazo.

 

Las tres se alejaron y se fueron por el pasillo a paso duro.

 

-¿Quién es ella? –preguntó Samantha a Sandra.

-Mi nueva compañera de habitación, estudia letras, bueno…va a comenzar a estudiar. ¿Traes mis cosas?

-Sí. –le dijo mientras entraba a la habitación para dejar los libros y volteaba a pasillo.

 

En la recepción se encontraban Carly, Andrea y Ameli esperando a la secretaría a que terminará de rellenar los datos de la habitación.

 

-Desde ahora te digo Andrea, que ni se te ocurra juntarte o tener cualquier contacto con esa tipa del pasillo. –la tomó Carly de ambos brazos y la miro fijamente a los ojos.

-¿Con quién? ¿Samantha?

-Sí, con esa.

-¿Por qué?

-No es obvio. –dijo Ameli. –esa chica, si se le puede decir así, es una lesbiana al 100%

-¿Y porque dices eso? ¿Saben algo?

-Ósea linda, no se tiene que saber para darse cuenta, es obvio. ¿No viste como esta vestida? Es más, te das cuenta hasta como camina. –tomó la palabra Carly.

-Además dicen que acosa a las chicas y que las viola en la biblioteca.

-Haber, basta… ustedes no pueden decir eso si son solo chismes, o acaso lo han visto con sus propios ojos.

-No, pero si dicen algo es porque es cierto. –apeló Carly.

-Y eso de violaciones en la biblioteca.-Andrea soltó una risa. –es patético.

-Eso es lo que dicen, por eso es que se la pasa todo el tiempo en la biblioteca, bueno, además de que allí trabaja…por eso llevaba un montón de libros para Sandra.

-Eso último me suena más lógico.-defendió Andrea mientras las secretaría regresaba con los papeles.

 

Una vez llenado el papeleo las tres sacaron las dos enormes y pesadas maletas afuera de la recepción. Comenzaron a discutir el cómo llevar las maletas hacia la habitación ya que estaban demasiado pesadas para sus diminutos y frágiles cuerpos. Pero como si lo hubiesen llamado, un guapo joven de cabello castaño oscuro y fornido se paró frente a las tres, Lucas había llegado a la recepción con la intención de preguntar por la habitación de Andrea y darle una sorpresa.

 

-Amor… ¿necesitas ayuda con eso? –Lucas se acercó a Andrea y la besó fuertemente.

-No quiero ser inconveniente pero nos gustaría llevar a tu novia a conocer el campus, podrías… ayudarnos a llevar las maletas. –Lucas miró a Carly con mirada de odio por interrumpirlas aunque ellas sabían que sólo lo hacía en broma. Lucas tomó ambas maletas y las alzó con una facilidad.

-Díganme hacia donde, y yo las sigo.

 

Mientras Lucas caminaba detrás de las tres chicas, Carly notó que Samantha venía en sentido contrario. Con una idea bastante rápida, como todas las que solía hacer y después terminaba arrepintiéndose decidió hacer algo que para ella era necesario.

 

-¡Hay Andrea!-levantó la voz. –lo bueno es que tienes un novio guapo y fuerte para protegerte y ayudarte a cargar maletas.

-Yo hago lo que sea por mi amor.-dijo Lucas mientras miraba y le mandaba un beso a Andrea que había volteado hacia él. Samantha había escuchado perfectamente lo que había dicho Carly, se rio internamente y pasó a un lado de Andrea, las miradas se cruzaron, Andrea la miró preguntándose si todo lo que le habían dicho Carly y Ameli era verdad, al final terminó por deshacerse de la idea; Samantha también la miró, le volvió a sonreír y Andrea le debió la sonrisa mientras ambas se acordaban del incidente de los libros en el pasillo.