Andrea Princesa... Samantha Príncipe

"Roto"

Samantha se paralizó instantáneamente al escuchar las palabras de Andrea, ambas se miraron sin intercambiar más que el sonido de su respiración.

-¿Quién…? –dijo Samantha en un tono apenas audible.

-¿Quién me lo dijo? –terminó Andrea-. Tu amiguita, Christina, ella me lo dijo, y no solo eso, también resulta ser la misma persona que nos estuvo fastidiando todo este tiempo; los mensajes… Lo que nos pasó anoche… Todo.

Samantha solo cerró los ojos y apretó los labios intentando encontrar una explicación a todo, no solo para lo que había hecho Christina, sino para lo que tenía que decir respecto a lo que esta le había dicho a Andrea.

-¿Por qué me has mentido Sam? Pensé que habías sido sincera conmigo, yo lo fui contigo… Todos los días me moría de miedo pensando en cómo entender lo que sentía por ti… Todos los días, y al final lo acepté, te lo dije… Y tú… ¿Cómo pudiste ocultarme algo como eso?

-Es muy complicado Andrea… Quizá este no sea el mejor momento para hablarlo.

-¿Complicado? Yo diría que es más que eso, porque realmente es más que eso.

-Créeme que eso que te estás imaginando no es lo que parece.

-Mira, respecto a tu pasado… No me importa con cuántas chicas estuviste o incluso si eras la más zorra del mundo… Pero al menos dime por qué estuviste en la cárcel, lo quiero escuchar de ti.

-…Andy…

Samantha agachó la cabeza mientras sus ojos se comenzaban a cristalizar por las lágrimas que poco a poco iban escapando de sus ojos, levantó nuevamente la cabeza y finalmente comenzó a hablar.

-No sé por dónde comenzar o cómo decirlo, pero sí, sí estuve en la cárcel como seis meses… Que me parecieron seis años. Si te cuento esto… Serías la primera persona que sabe la verdad. Se supone que después de salir de allí iba a ser fuerte y a remendar mis errores… Pero lo de ayer…

-Samantha…

-Yo no lo maté.

-¿Qué?...

-Yo no maté a ese cerdo asqueroso… Aunque me hubiera encantado. Yo amaba a Kim, fue la primera persona que me hizo entender que la vida merecía serla para vivir y no para ocultarse bajo el alcohol, drogas y sexo.

-¿Drogas?

Samantha volvió a bajar la cabeza y apretó los puños intentando controlar la extraña combinación de ira y llanto.

-Sí… A veces me hacían olvidar quien era… Esa era la manera más fácil… Cuando llegó Kim a mi vida cambio, todo cambio. Comencé a dejar de acostarme con todas esas chicas, dejar los vicios y cuando pensé que mi vida se estaba arreglando pasó lo de aquella noche. Lo que pasó anoche solo es karma que me persigue. Cuando salimos de ese bar ya era muy noche, íbamos solas y caminado… A mitad de la cuadra había un par de hombres bebiendo, eran altos… Eso lo recuerdo porque incluso estaban más altos que yo.

Samantha respiró profundamente al revivir todo aquello en su mente, su respiración comenzó a agitarse al mismo tiempo que su corazón lo hacía.

Ellos se acercaron y nos tomaron a la fuerza, después nos llevaron hacía dentro de un callejón… Uno de ellos me tomó del brazo, me sentó a la fuerza, me puso cinta en la boca y me amarró la misma a un tubo de cañería. Los dos tomaron a Kim y comenzaron a tocarla, a besarla, a… Yo no hice nada para detenerlo, solo me pasme y me quedé mirando sin hacer nada… ¡Sin hacer nada!

-No había nada que pudieras hacer Samantha.

-No lo entiendes… Saqué mis manos de la cinta, las saqué y en lugar de hacer algo solo me quedé allí sin hacer nada… Dejé que la violaran… Me aterroricé y no hice nada.

-Sam…

-Ella se zafó de uno y lo empujó contra un basurero… Ella no dejaba de luchar contra los dos mientras yo solo veía… yo solo veía y después el que cayó contra el basurero simplemente no se movía… Le salía tanta sangre de su cabeza... El otro solo miró, se subió los pantalones y salió corriendo. Ella se paró y comenzó a darle de patadas, él jamás hizo ruido alguno de dolor… Ya estaba muerto. Y yo solo seguí mirando, y luego ella me miró… Se dio cuenta de mis manos y solo me miró con esa mirada que nunca olvidaré… Ella se sentó y se recargó a un lado del cuerpo y yo seguí sin moverme… ¿Qué iba a hacer? ¿Consolarla? Después de lo que había hecho era claro que no quería verme, ni escucharme… Ella había matado a alguien, no tenía a nadie que la defendiera, ya ni siquiera a mí… Así que me eché la culpa, llamé a Christina porque en ese momento solo la tenía a ella como mi supuesta amiga pero no le dije la verdad; luego llegó la policía y fui yo quien les dijo que lo había matado… Aun sabiendo que mi padre podía hacer algo… No lo hice pensando en eso… Lo hice pensando en que era lo mínimo que me merecía, allí fue cuando volví a quedarme sola. En efecto, mi padre intervino para no ensuciar su reputación, pero aun así terminé allá adentro… Mi padre pudo haber dado dinero para que pasaran por alto aquello, pero sé que no lo hizo solo para fastidiarme, y por única vez en mi vida se lo agradecí… Yo me lo merecía… Porque de alguna manera yo lo había matado, yo había dejado que ella lo matara.

-Samantha, tú no tenías que hacer eso.

-Lo sé, pero el fondo sentía que tenía que hacerlo. Esos seis meses me sirvieron para reflexionar… Conocí gente mala allí y pasaron cosas… Pero al final me lo merecía todo. Kim nunca fue a verme, y cuando salí jamás la encontré… Desapareció de mi vida, así que decidí comenzar de nuevo. Ingresé a la universidad, pedí el trabajo en la biblioteca y quise pasar desapercibida para todo el mundo… Solo pasarla tranquila, y entonces te conocí… Tú eras mi oportunidad para hacer las cosas bien, quería parecer perfecta para que no huyeras más de mí de lo que de por sí lo hacías. Pero lo volví a arruinar Andrea.

-¿Qué dices? Tú no has hecho nada malo, tú eres lo más perfecto en mi vida.

-Te equivocas… Anoche no te defendí… Jamás voy a poder defender a nadie… No puedo defender a nadie.

-¡La que no hizo nada fui yo! –gritó Andrea sin darse cuenta que lo hacía.

-¡No lo entiendes! Te vi, intentaste escaparte de esos hombres… No había nada que hacer… Pero yo… Ellos pudieron haberte hecho daño a ti y yo… No hubiese hecho nada, soy una cobarde.

Los ojos de Samantha terminaron al fin rompiéndose en llanto, su rostro de desdibujó y sus puños se presionaron contra la cama de una manera sin igual. Andrea comenzó a llorar pero de alguna manera pudo controlarlo, “no era necesario que hubiera dos chicas llorando” –pensó. Andrea acercó su mano para ponerla sobre una de las manos de Samantha e intentar calmarla, pero justo al hacerlo esta quitó su mano rápidamente impidiéndole hacerlo.

-¿Qué pasa? –dijo Andrea desconcertada.

-No te mereces a alguien como yo Andy… Yo no voy a poder defenderte nunca.

-No tienes que protegerme… Las dos nos protegeremos la una a la otra.

-No, tú eres frágil… Más frágil que yo, necesitas a un hombre que pueda protegerte… Que pueda poner los puños antes que las palabras… Así como lo hizo Alexander anoche... Tú mereces algo como eso.

-¿Un hombre? En serio tú me estás diciendo eso, yo no necesito un hombre… Te necesito a ti… Solo a ti.

-Andrea… Si estás conmigo terminarás pasando por algo malo… Estar conmigo no es seguro.

-Estar contigo es lo mejor que me puede pasar, me siento feliz a tu lado, eso es todo lo que me importa.

-¡Pues a mí no! Ser feliz no es lo único que me importa… También me importa mantenerte a salvo para que podamos ser felices y si no puedo protegerte jamás podremos ser felices.

-¡¿Qué cosas estás diciendo Samantha?!

-Estoy diciendo que tú y yo no debemos estar juntas. Tú eres demasiado para mí.

-¿Sabes que yo no voy a alejarme de ti? Porque si no lo sabes quiero que sepas que ¡NO LO HARÉ! ¿Me entiendes? Mira, será mejor que descanses… Vendré cuando estés más calmada, y gracias... gracias por ser honesta conmigo, que seas honesta conmigo para mí es como si me estuvieras protegiendo.

Andrea sonrió y se acercó a Samantha para darle un beso en la mejilla, acarició su pelo y finamente salió de la habitación. Cuando salió estaba Alexander esperando impaciente y moviéndose de un lado a otro.

-¿Cómo está? –preguntó ajetreado.

-Físicamente bien… De lo otro creo que necesita tiempo.

-No te preocupes, conozco buenos psicólogos que pueden ayudarla.

-Yo más bien creo que necesita tiempo a solas… Pero claro, esa ayuda nunca está de más.

-Claro, entonces será mejor que pase a verla más al rato ¿Tú ya piensas irte?

-Sí, también necesito tiempo a solas.

-¿Te llevo devuelta a la universidad?

-No, no te preocupes… Iré sola. Creo que esos minutos de silencio en el autobús me harán bien.

-De acuerdo, Oh, ¡Espera! Llamaron los del ministerio público, nos citaron a las ocho de la noche… ¿Quieres que pase por ti?

-Sí, lo policías me dan algo de miedo así que sí.

-Bueno, yo paso por ti ¿Estás segura que no quieres que te lleve?

-No, estaré bien.

-Ok, te llamó para avisarte dónde te veo.

-Perfecto.

 

Cuando Andrea esperaba el autobús para ir de regreso a la universidad recordó que en su bolsa traía el llavero donde traía la llave del cuarto de Samantha, así que pensó e irse a meter allí llegando a la universidad, allí estaría sola y no habría nadie que la señalara como lo habían hecho en la mañana, realmente necesitaba estar sola. Cuando metió su mano dentro de bolsa y sacó el llavero se dio cuenta de que en este llavero también estaba la llave del departamento de Samantha, puede que anoche con todo lo que había pasado simplemente la había ignorado. Metió las llaves nuevamente a la bolsa y se dirigió hacia la parada donde se encontraban los taxis, tomó uno y finalmente se decidió por irse a pasar la tarde allí hasta que Alexander le llamara y se quedasen de ver en algún sitio.

 

Cuando Andrea llegó al apartamento de Samantha lo encontró tal y como lo habían dejado la última vez, sí, quizá Samantha había ido a pasar tiempo allí, pero todo seguía tal y como lo recordaba. No quería llegar allí y acomodarse como si fuera su casa, así que solo se sentó en uno de los sillones que estaban frente a una gran ventana, sin embargo esta se encontraba cubierta por unas persianas. Aquello no le importó, pues de alguna manera necesitaba estar a obscuras, incluso una siesta no le caería nada mal. Se acostó en el sillón y trató de analizar todo lo que había sucedido en tan pocos días, “cualquiera se volvería loco” –dijo en voz alta. Pensó en tomar el teléfono para llamar a su mamá y saber cómo estaba, pero eso implicaría que le contara todo lo que había pasado, así que decidió dejarlo para más tarde y evitarle doble preocupación. Mientras divagaba el sueño comenzó a alcanzarla profundamente, pues a pesar de haber dormido bastante anoche no lo había hecho del todo al pensar en si Samantha estaría bien o no. Unos minutos después Andrea cayó en un profundo sueño en el cual se perdió completamente.

 

-Hola Carly… ¿No me digas que te la has pasado toda la mañana metida aquí? –dijo Ameli mientras entraba a la habitación.

-No he tenido ganas de salir…

-¿Solo eso?

-Me pelee con Rafa.

-¿Y eso? ¿Otra vez olvido decirte buenas noches?

-Ja-Ja-Ja Qué graciosa… No. Ya me contó todo.

-¿Todo respecto a qué?

Ameli se sentó en la cama donde estaba Carly y esta que estaba acostada optó por sentarse.

-Lo que andan diciendo.

-Diras… Lo que vinieron a contarnos en la mañana… Es sorprendente como hay gente como esa… ¿Las conocíamos?

-Eso no importa… Pero me dejó pensando, no creía que Andrea… Y…

-Samantha.

-Así que llamé a Rafael… Estaba preocupada, eso que te digan que tu novio estuvo en una pelea… Preocupa.

-¿Y por qué no fuiste a verlo?

-Primero quería estar segura de lo que vinieron a contarnos ese trío de chismosas era cierto.

-¿Y?

-Pues que sí fue cierto, me dijo todo. Bueno, en cierta parte lo obligué y sé que estuvo mal pero podía quedarme con esa idea tan nublada.

-¿Puedes creerlo? Andrea… ¿Lesbiana?

-¿Tiene algo de malo?

-Claro que lo tiene… Todo este tiempo nos estuvo engañando, apuesto que eso de andar con Lucas solo era un telón para ocultar lo que es realmente.

-Pues yo creo que eso es otra cosa.

-¿Otra cosa? Todo este tiempo Rafael se sentía culpable por haber hecho que Andrea terminara con Lucas ¿Y después esto? Más bien creo que hasta le hizo un favor. Es más, creo que de alguna manera entiendo porque Lucas hizo lo que hizo.

-¿Lo entiendes? Lo que hizo Lucas estuvo más que pesado… Fue inhumano.

-¿Inhumano? Pues quiero decirte que yo no sé de lo que sería capaz si me enterará que Rafael me engaña con un hombre ¿Sabes eso como afectaría mi vida? Incluso la gente dudaría de mi sexualidad… Eso fue lo sintió Lucas.

-Eso no es pretexto, además como lo veo, Lucas dejó a Andrea porque no la supo valorar… Y finalmente Samantha si lo hizo.

-¡Oh, Vamos! ¿Ahora resulta que eres una psicóloga experta?

-No, y ni pienso aparentar eso. Sabes… Siempre eres tú la que me dices que madure, que deje de decir tantas estupideces o nunca encontraré a alguien, bueno, pues creo que la que debería madurar y dejar de decir tantas estupideces eres tú.

-¡¿Disculpa?! ¡¿Quién te crees que eres para hablarme de esa manera?!

Ameli se levantó de la cama y se paró frente a ella con los brazos cruzados y con una mirada bastante furiosa.

-Se supone que Andrea es nuestra amiga, se supone que nos preocupamos por ella y tú solo estás apoyando a Lucas y lo que hizo ¿Eso es realmente ser buena amiga? ¿Eso es ser consciente?

-¿Buena amiga? ¿Acaso fue ella una buena amiga al no contarnos nada?

-¿Acaso tú les andas contando a todos que tienes dislexia? Creo que no, es algo que nadie le dices porque te da miedo que piensen que eres estúpida y sin embargo no es nada malo. Bueno, pues ese es el mismo caso con Andrea, ella no iba a andar contando sus cosas solo por ser buena amiga, es su vida, es su privacidad, tal y como la de cualquiera de nosotras.

-¿La defiendes, verdad?

-No la defiendo, estoy de su lado, del lado del cual tú deberías estar, de ese lado donde una debe apoyar y no criticar.

-Tú y ella están igual de enfermas en pensar que eso es algo bueno.

-No puedo creer que te escuché decir estas cosas… Me das lastima Carly, sabes… En la mañana cuando te dije que iría a ver a Andrea supuse que serías la primera en salir por esa puerta a buscarla… Y dijiste que no, ok, estás en todo tu derecho, pero después de escuchar todas estas barbaridades, ya no sé qué pensar de ti.

-Pues piensa lo que quieras, no me importa.

-Sigue así y no solo me va a perder como amiga, también vas a perder a Rafa… Si él ayudó a Andrea es porque la apoya y piensa igual que yo.

-¿Y por qué crees que nos peleamos?

-Ya veo que te queda claro.

-Si Rafa y yo terminamos al menos habré terminado a tiempo con él antes de casarme y darme cuenta de la manera tan… tan desordenada que tiene de pensar. Y si te pierdo a ti… Al menos me habré alejado de una mala compañía.

-No sabes lo que dices Carly, en serio, me das mucha, mucha lastima. Yo no tengo nada que hacer aquí… Será mejor que pida mi cambio a otra habitación.

-¡Me parece perfecto! Es más, te aconsejo que pidas alojamiento con alguna de tus amigas lesbianas… No sé, de suerte igual y encuentras al amor que tanto te ha costado encontrar.

-Pues no me importaría, al menos tendré a alguien que me apoye y piense igual que yo, pero sobre todo, no me quedaré sola el resto de mi vida.

-Di lo que quieras decir… No me afecta –dijo Carly sonriendo y enarcando la ceja.

-Solo espero que reacciones a tiempo Carly.

-Mejor ya vete.

Carly volvió a acostarse mientras Ameli salió de la habitación, pero antes de cerrar la puerta miró a Carly moviendo la cabeza de izquierda a derecha.

-¡Por cierto! –le gritó a Carly-. Andy y su novia están bien… -dijo remarcando “su novia” con un tono más fuerte.

 

Mientras Andrea seguía en su profundo sueño le fue inevitable escuchar como una puerta se cerraba a lo lejos, cuando abrió los ojos desconcertada intentó buscar aquella puerta, pero después se cuestionó si había escuchado eso en realidad o solo había sido su imaginación. Se puso de pie y se estiró con las manos en alto y se acercó a la ventana para remover las persianas. Cuando lo hizo se dio cuenta de que ya se había vuelto tarde y regresó al sillón para tomar su celular y fijarse en la hora.

 

Cuando notó que ya eran alrededor de las siete recordó que Alexander no tardaría en llamarla así que comenzó a pensar en un lugar donde verlo, metió el celular en el bolsillo de su pantalón, caminó hacia la cocina y abrió el refrigerador para tomar algo de beber. Mientras tomaba una lata de jugo y caminaba de vuelta al sillón notó la puerta del cuarto donde estaban las pinturas de Samantha, recordó la pintura que ella le había hecho y decidió echarle un vistazo nuevamente.

 

Al entrar a la habitación las cosas aquí si se veían muy diferentes, había pintura por todos lados, lienzos y otras cosas que se suponía se utilizaban para pintar. Buscó entre todos los cuadros hasta que finalmente encontró el que estaba buscando, estaba allí frente a ella aquella pintura que había visto aquel día y que había hecho que parte de su corazón le perteneciera aún más a Samantha. Mientras su mirada estaba fija en la pintura y en su mano seguía sosteniendo la lata de jugo. Aquella concentración fue interrumpida cuando al celular en el bolsillo de Andrea comenzó a sonar, con una mano tomó el celular y al notar que se trataba de Alexander no dudo en responder a la llamada.

 

-¡Alexander! ¡Hola! Aún falta una hora…

-Sí lo sé pero…

-Ya sé, es mejor llegar antes… ¿Crees que puedas pasar a recogerme al centro? Lo que pasa es que no estoy en la universidad y se me hace más fácil llegar allí.

-¡Escúchame Andrea! –le gritó Alexander agitado.

-¿Qué sucede? Me estás asustando, ¿le pasó algo a Samantha?

-Eso mismo me pregunto yo.

-¿A qué te refieres?

-Después de que pasaras me llamó mi padre para verlo, así que decidí ir con él para después pasar a ver a Samantha. Cuando regresé una de las enfermeras salió de la habitación de Samantha corriendo como loca y buscando al doctor. Obviamente me asusté y corrí a la habitación para ver que sucedía.

-¡Dime que Samantha está bien!

-Cuando entre no había nadie… Pensé que se la habían llevado a emergencias o algo así y me asusté mucho, luego el doctor entró con la enfermera y me preguntaron que dónde estaba Samantha ¿Cómo iba a saberlo yo?

-¿Qué estás diciendo Alexander?

-Estoy diciendo que Samantha se escapó del hospital.

-¡¿Qué?!

-Intenté llamarte pero no entraba la llamada, así que fui a buscar a todos los lugares donde supuse que estaría Samantha, incluso fui con mis padres pero no la encontré. Regresé al hospital para tener la esperanza de que hubiera regresado pero lo único que encontré fue una nota que me dieron las enfermeras.

-¡¿Qué?! ¡¿Qué dice?!

-Será mejor que vaya contigo para que te la enseñe.

-Si tiene que ver conmigo dímela ahora.

-¿Segura?

-¡Alexander!

-Ok, ok… dice: “Lamento hacerte esto Andy… Pero yo no nací para proteger o intentar hacerlo, a donde quiera que vayas conmigo solo vendrán desgracias, es mejor que esté sola, como debo de estarlo, para que ya no le haga más daño a nadie. Perdón por no decir adiós, pero no soy tan fuerte para hacerlo. Cuídate y sé feliz con alguien que pueda cuidar de ti” Andrea ¿Qué significa esto? ¿De qué hablaron tú y ella en la mañana? ¡¿Andrea?!

Andrea no respondió al instante, aquello que estaba escuchando a través del celular no debía ser real, de pronto vino a su mente el sonido de la puerta cerrándose. Dejó caer el celular y la lata sobre el suelo para salir corriendo hacia la puerta, en efecto, la puerta estaba abierta y ella recordaba claramente que la había cerrado al entrar, corrió bajando las escaleras tan rápido que estuvo a punto de caerse. Cuando llegó abajo miró hacia todos lados, su corazón palpitaba tan desesperadamente mientras sus manos se volvían tan frías. No encontró nada, obviamente Samantha había estado en el departamento mientras ella dormía, pero ahora, ya no estaba. Andrea no quería creer lo que estaba sucediendo, no quería creer que Samantha se había ido. Las piernas se le doblaron y terminó en el suelo con los ojos empañados y llenos de lágrimas… Algo dentro de ella se había roto.