Andrea Princesa... Samantha Príncipe

Nada Malo Que Parezca Bueno

-Lucas… ¿Qué sucede? –volvió a preguntar Andrea.

-Shhh… El que habla aquí soy yo –dijo Lucas con un tono amenazante.

-¡Hey! No sé qué estas intentando hacer o que te propones, pero nosotras no queremos ningún problemas contigo –respondió Samantha a la amenaza.

-¿Problemas? ¿He hablado de algún problema? ¡Oh! ¡Espera! Cierto… Tengo un problema y casualmente tiene que ver contigo –dijo Lucas esta vez con un tono irónico.

Samantha hizo caso omiso a las palabras de Lucas y jaló de un brazo a Andrea para seguir su camino.

-¡Hey! ¡Hey! ¿A dónde crees que vas? ¿Acaso he dicho que ya te puedes ir? –le gritó.

Andrea se detuvo un par de segundos antes de que Samantha volviese a jalarla.

-Andrea… Vamonos –le dijo Samantha cerca al oído.

Andrea asintió con la cabeza y prosiguió caminando hasta que un chico alto y moreno se atravesó en su camino.

-Por favor quítate de nuestro camino –le advirtió Samantha.

-Ya les dije que de aquí no se va nadie al menos que yo lo diga –les recordó Lucas desde el fondo.

-¿Qué quieres Lucas? Tú y yo ya no tenemos nada.

-Querida Andy… Tienes toda la razón, no tenemos nada que nos una… Más que simples recuerdos. Sin embargo, hay algo de ti que me afecta mucho a ti y que no puedo dejar que suceda de ninguna manera.

Andrea solo le miro desconcertada y apretó fuertemente la mano de Samantha.

-Déjame en paz Lucas… Déjanos en paz –Andrea lo miró furiosa.

-Veo que no tardaste en conseguirte compañía… -dijo Lucas refiriéndose a la manera en que tomaba Andrea la mano de Samantha.

-Ese no es tu problema… Yo tengo derecho a rehacer con alguien que sí valga la pena.

-¡En eso te equivocas Andrea! –gritó-. ¡¿Cómo demonios  crees que me voy a ver como el exnovio de una puta lesbiana?! ¡¿Cómo mierda me hace ser eso un hombre?! ¡¿Cómo uno que no pudo complacer a su novia?! ¡¿Cómo uno que es una basura en la cama?! ¡¿Crees que una puta lesbiana es mejor que yo?! ¡¿Eso crees?!

-¡Vete a la mierda Lucas! –le respondió de una manera despectiva Andrea.

-La que se va a ir a la mierda va a ser tu noviecita.

Lucas hizo una señal con la cabeza y rápidamente tres de los chicos que se cerca de Lucas se encaminaron hacia donde se encontraban Andrea y Samantha. Ambas se aterrorizaron al instante e intentaron retomar el camino de vuelta por donde venían pero rápidamente les obstruyeron el paso.

Lucas volvió a hacerles una señal y estos rápidamente se abalanzaron sobre las chicas, uno tomó a Andrea por los brazos y la jaló bruscamente separándola de Samantha. Los otros dos tomaron cada uno un brazo de Samantha y la llevaron hasta donde estaba Lucas. El rostro de furia de Samantha era tan notorio que su piel se había tenido en un rosado intenso.

-Si le haces algo… Te juro que… -le advirtió Samantha a Lucas.

-¿Que qué? ¿Qué piensa hacerme una escoria como tú?

-Mi padre te va a desaparecer del mamá… ¿Crees que a él le conviene que salga en primera plana lo que sea que me vaya a ser?

-¿Y crees que a mí me importa? Mira… Te lo voy a poner fácil… Quiero que dejes a Andy, que la dejes en paz y jamás te vulvas a acerca a ella.

Lucas tomó su rostro entre sus grandes manos y presionó fuertemente.

-¿Me entiendes?

-Eso no es algo que yo pueda elegir… -le respondió apenas abriendo la boca.

-Claro… ¿Por qué no me imagine que contestaría algo como eso? Escucha… Si lo hiciera, si se lo preguntará…. Obviamente me diría que no, eres un caprichito para ella, la conozco… Cuando algo entra por su mente no hay mucho que se pueda hacer para lo contrario. Así que aquí quien tiene que hacer el trabajo sucio eres tú… Rompe con ella.

-¡Lucas basta! –se escuchó detrás de él la voz de Andrea.

-¿Ya lo pensaste bien?

-Yo no voy a romperle el corazón como tú se lo hiciste… Yo no soy una basura como tú.

-¡Samantha! ¿Qué tengo que hacer para que aceptes mis condiciones? ¿Matarte a golpes? Eso… eso sería una excelente idea… Pero no es muy mi estilo.

-Déjanos ir Lucas, no hagas nada de lo que te puedas arrepentir.

-Ese es el problema preciosa… Que yo nunca me arrepiento.

-¡Lucas! ¡Suéltala! Si tienes un problema es conmigo… -volvió a gritarle Andrea.

-¡Cállate Andy! Estoy haciendo negocios con esta chica… ¿o debería decir “Intento de hombre”? ¡Entiende! ¡Jamás! ¡Jamás! Le vas a dar todo lo que necesita Andrea como mujer… ¡Nunca! Lo que ella necesita es un hombre fuerte que la sepa cuidar… Un hombre que le de la felicidad de tener hijos… Y lo que tú necesitas es… Hablemos en serio, eres una chica guapa y un desperdicio como mujer… ¿Y crees que no sé qué te cargas una muy buena cuenta monetaria? ¡Eres la novia perfecta! Pero no la novia perfecta para mi Andy… Sabes… Apuesto que si probaras con un hombre… Sí, solo así se te quitaría las ganas de estar con mi Andy… Andy se te hará poca cosa y simplemente terminarás dejándola y no sé… hasta pueda que termines cambiándola por ese hombre.

-¡Púdrete!

-¿Qué dijiste?

-Ya escuchaste.

-No, no escuche.

-¡Qué te pudras!

-Sí, eso pensé.

Lucas dio media vuelta y miró a Andrea.

-¡Lo intenté! Pero ella no cede.

De repente se volvió a girar hacia Samantha y le dio un puñetazo en la cara.

-¡Lucas! ¡Eres un idiota! –le dijo Andrea a gritos mientras intentaba desesperadamente de zafarse del hombre que la tenía tomada a la fuerza.

Lucas llamó a los otros dos y los envió a vigilar las entradas.

-Ok Samantha… Probablemente no te has dado cuenta de todo lo que te pierdes por estar metida en esa pocilga de biblioteca, pero no te preocupes… Yo lo voy a arreglar.

La nariz de Samantha ya estaba comenzando a sangrar cuando Lucas la tomó por el cuello y les hizo la señal a los dos que la tomaban para llevarla contra una pared al lado opuesto donde estaba Andrea.

-¡Hey tú! ¡No quiero gritos! Tápale la boca a Andrea… Nosotros nos encargamos de esta –le ordenó al hombre que tenía a Andrea.

Las bocas de ambas fueron cubiertas al instante por unos pañuelos que les impedía hablar en absoluto e incluso a Samantha le impedía como segunda alternativa a su nariz poder respirar.

-¿En que estábamos? Oh cierto… -le sonrió sínicamente a Samantha-. Será mejor que no te resistas y lo disfrutes desde un principio, ¿De acuerdo?

Tan rápido como dijo esto Lucas comenzó a desabrocharse el cinturón sin dejar de mirar en ningún momento los ojos de Samantha.

-Esto lo vas a terminar disfrutando más tú que yo, ya lo verás.

La mirada de Lucas se desvió de la de Samantha únicamente para poder bajar la bragueta, después de esto regresó a la misma posición y sin mirar comenzó a bajarse los pantalones. Los gritos atrapados en la boca de Andrea no cesaban y por la forma en que sea veía parecía que la que estaba sufriendo más con eso era Andrea. Samantha por su parte se veía controlada, no tranquila, eso se podían notar en su mirada. Cuando Lucas quedó en calzoncillos allí en frente de Samantha los ojos de Andrea comenzaron a derramar lágrimas antes la impotencia de no poder hacer nada. Lucas comenzó a carcajearse como si lo que estuviera presenciando se tratase de una comedia de televisión, pasó su mano por la mejilla de Samantha y comenzó a bajarse los calzoncillos. Samantha cerró los ojos con excedente de fuerza y al abrirlos su pierna derecha se elevó por los aire en cuestión de segundos y le dio una intensa patada debajo de los testículos a Lucas, este dio un grito desencadenante y se tiró al suelo simplemente para retorcerse mientras se tocaba su partes adoloridas.

-¡Eres un perra hija de!… ¡Oh! ¡Te voy a matar perra!

Tan pronto como se recuperó se puso de pie y le dio otro puñetazo en la cara a Samantha; les pidió que la soltaran; la tomó por el cuello y la empujó contra la pared haciendo que su cabeza rebotará. Samantha cayó al suelo e intentó reaccionar pero el golpe en la parte trasera de su cabeza la había dejado bastante aturdida. Lucas se dirigió hacia Andrea y la tomó de la misma manera del cuello.

-¡Quiero que veas lo que le voy a hacer a esa perra! Quiero que recuerdes que todo esto es tu culpa…

Lucas le ordenó al captor de Andrea que la acercará hacia donde estaba Samantha, estando allí la incoó y la agarró fuertemente para que no escapara, pero sobre todo la tomó del cabello para que su vista quedase fijamente en la escena. Lucas regresó al lado de Samantha y le dio una patada en un costado sacándole todo el aire; Samantha quedó de espalda sobre el suelo dando sorbos de aire combinados con la sangre que seguía frotando de su nariz.

-¡Ustedes dos! ¡Vuélvanla a agarrar! ¡Y necesito a otro para que le agarre las piernas por si quiere hacerse de nuevo la graciosita!  

Al decir esto uno de los cuidadores de las entradas llegó sin esperar tanto tiempo.

-Lucas… Está bien estúpida con los golpes que le diste, no creo que tenga fuerzas para darte otro golpe –le dijo el recién llegado.

-Tienes razón… Mejor ayúdale al otro para que mi Andreita no se pierda el espéctaculo.

-¿Y la entrada? –reclamó.

-Ya es muy noche… Nadie pasa por aquí a esta hora, de eso puede hacerse cargo el otro pendejo.

Lucas regresó a lo suyo y desabrochó el botón de la bragueta del short de Samantha; bajó este último sin perder tiempo y finalmente también le bajó las bragas.

-¡Pero que interesante! ¡Una pollita lesbiana desplumada! Supongo que no es nada nuevo… Me pregunto… ¿Andrea? No… no lo creo y ni siquiera me importa, pero ahora que tengo la curiosidad… ¡No te preocupes Andy! ¡En cuanto acabe con tu noviecita sigues tú! No tardaré mucho…

Andrea seguía intentando escaparse, pero ahora con dos eso parecía casi una historia imposible, sin embargó logró zafarse de uno dándole un tremendo talonazo en la entrepierna que le dejó libre de una mano y así finalmente darle con el puño cerrado en el ojo al otro que la sostenía de la otra mano. Al liberarse de ambos se puso de pie rápidamente e intentó correr a auxiliar a Samantha pero uno de sus raptores la tomó de un pie haciéndola ir de frente y directo al suelo, rápidamente intervinieron sus manos que lograron hacer el golpe más aparatoso. Los dos captores la volvieron a agarrar y esta vez la tomaron con mucha más fuerza.

-¡Pendejos! ¡No se confíen! Así como la ven de chiquita y flaquita tiene lo suyo... Solo le hace falta tener motivación. Y creo que tú eres su motivación, ¿verdad?

Lucas tomó por el cabello a Samantha y empujó su cabeza hacia la pared; se acercó más hacia ella y finalmente puso su miembro viril sobre el pubis de Samantha. Aunque lo gritos de Andrea estaban silenciados podía notarse que no había parado ni un solo segundo de gritar, la cara de Andrea también se había tornado de un rosa intenso y los ojos ya estaban rojos por tantas lágrimas.

-Bueno, es ahora o nunca –dio como ultimátum Lucas.

Metió una pierna entre las de Samantha para abrirse espacio y sin el más mínimo grado de remordimiento simplemente la penetró sin más previo aviso. Los ojos de Samantha entre cerrados se abrieron rápidamente; dio un gemido de dolor y las lágrimas le acompañaron también a sus ojos.

-¿Te gusta verdad? Apuesto que esta es la primera vez que gimes en tu vida.

Lucas retrocedió y sacó ligeramente su pene para volver a penetrarla. Andrea cerró los ojos y comenzó a llorar sin cesar. Lucas prosiguió violándola una y otra vez con mayor intensidad, en su cara solo se extendía una larga sonrisa de placer cada vez que lograba que Samantha gimiera. El cuerpo se Samantha se tambaleaba cada vez que Lucas la penetraba, todo aquel llanto de tristeza se convertía en odio cada vez que la lastimaba, pero lo que más la lastimaba era saber que Andrea estaba presenciando todo. A lo lejos se escuchó un gritó ensordecedor e indistinguible que se acercaba demasiado rápido. La voz provenía de la entrada que se había quedado vacía, cuando Lucas se giró para cerciorarse era demasiado tarde.

-¡Deja a mi hermana pendejo! –fue lo primero que escuchó antes de que un enorme puño se cruzara con su cara.

Lucas cayó al suelo aturdido mientras que los que sostenían a Samantha no sabían que hacer. Una voz más se unió a lo lejos y prontamente llegó Rafel quien se abalanzó sobre los dos que estaban deteniendo a Andrea. Al mismo tiempo que la soltaron Andrea se quitó la mordaza de la boca y corrió hacia donde estaba Samantha con los dos hombres de cada lado. Cuando un lejano sonido de sirena de policía se escuchó a lo lejos ambos solaron a Samantha y salieron corriendo uniéndose al otro que se encontraba cuidando la otra entrada. Samantha cayó al suelo y quedó inconsciente sin moverse. Andrea llegó a su lado, le quitó la mordaza e intentó reanimarla pero esta no respondía. Por otra parte Rafael logró dejar inconsciente a uno de los captores de Andrea al tirarle una patada directo a la cara, y justamente cuando parecía tener todo bajo control el sobrante regresó con un golpe en la cabeza que empujó a Rafael hasta caer sobre unos tambos vacíos.

-¡Alexander! ¡No despierta! ¡Ayúdame! –suplicó Andrea.

Sin embargo, la atención de Alexander se concentraba únicamente en el bastardo que había encontrado violando a su hermana; lo tomó de la camisa para que quedase de pie y le propinó un puñetazo de nuevo en el rostro haciendo que este cayera de nuevo al suelo.

-¡Te voy a reventar los huevo pendejo! ¡Haber si así te quedan ganas! –le dijo Alexander con la mirada llena de rabia.

Rafael se puso de pie de entre los tambos vacíos; tomó uno y se lo aventó por la espalda; este regresó e intentó de nuevo tirarlo, pero Rafal ya había visto un largo pedazo de madera que en cuestión de segundos ya se encontraba en sus manos. El hombre moreno y mucho más que él se abalanzó sin poner atención a la tabla que llegó por un costado de su cabeza y que le hizo terminar en el suelo justo al lado del anterior. Alexander furiosos y con todas sus fuerzas le dio una petada de lleno directo al miembro de Lucas y dejó caer todo su peso mientras retorcía su pie sin cesar. Los gritos de Lucas se habían vuelto incontrolables y hasta cierto punto insoportables.

-¡Alexander! ¡Basta! No vale la pena –le dijo Rafael detrás de él.

-¡Me importa una mierda! Si tuviera unas putas tijeras lo castraba en este momento.

-Ya viene la policía, que ellos se hagan cargo… Ya hicimos suficiente… Tu hermana te necesita.

Alexander entendió aquellas palabras y quitó al pie sobre las partes de Lucas, le escupió y le dio una patada en uno de sus glúteos.

-¡Rafa! ¡Alex! ¡Por favor! –gritó Andrea desesperada.

La boca de Samantha estaba bañada en sangre e incluso en su pelo rojizo se alcanzaba a percibir la sangre. Las sirenas se escuchaban ahora justo a la vuelta y el silencio se limitaba solo a aquellos coches policiacos.

-No te preocupes Andrea… Ya vienen… -trató de tranquilizarla Alexander.

-Ese maldito… ¿Qué te hizo a ti? –le preguntó Rafael a Andrea.

-Nada… A mí no me hicieron nada.

-Pero –replicó Alexander.

-No es nada, estoy bien… ¿Cómo supieron?

-Es una larga historia Andy… no hay tiempo… Luego te digo –dijo Rafael mientras se acercaba corriendo varios policías y detrás de ellos un par de paramédicos con una camilla.

-Todo va a estar bien hermosa –dijo Andrea mientras le acariciaba el pelo.

Los paramédicos tomaron con ayuda de Alexander a Samantha y la subieron en la camilla, avisaron que viniera una más por Lucas en otra ambulancia y comenzaron a jalar la camilla.

-¡Esperen! –gritó Andrea.

Andrea corrió rápidamente hacia la camilla y tomó de una mano a Samantha.

-Te amo –le dijo de tal manera que todos los presentes lograron escucharla.

Se acercó raídamente, apretó con fuerza la mano de Samantha y le dio un beso sin importar que la sangre la manchase. Al soltar su mano los paramédicos siguieron su camino y Andrea comenzó a caminar detrás de ellos.

-¡Andrea! Va a estar bien, nosotros ya sabemos a cuál hospital ir… Ahorita te llevamos –le dijo Alexander.

Andrea se soltó en lágrimas y rápidamente Alexander corrió a abrazarla.

-La amo… -dijo Andrea entre sollozos.

-Lo sé… lo sé… Y ella a ti -asintió Alexander mientras la tenía entre sus brazos.