Andrea Princesa... Samantha Príncipe

Un Extraño Sentimiento

“¡¿En qué diablos estaba pensando?! –se gritaba Andrea así mima” Siguió avanzando y haciendo caso omiso al camino por donde intentaba regresar, las piernas le temblaban y el corazón le latía como si se fuese a salir de su pecho… Cuando menos se lo esperó sus pies se enredaron entre unos matorrales y por más esfuerzo en evitarlo terminó cayendo al suelo.

Aturdida se puso de pie e buscó con su rostro y tocó su mejilla izquierda, esta le dolía demasiado al mismo tiempo que su mejilla rozaba con sus manos. Intentó buscar algún rayo de luz entre toda esa oscuridad, cuando lo logró se dio cuenta que llevaba todas las manos y parte del brazo derecho raspados. Un pequeño ardor comenzó a llegar a su mejilla mientras que en sus manos y frente una pequeña y dolorosa pulsación se hacía presente.

Sin mirar atrás continuó su camino hasta encontrar los primeros indicios de música, que a pesar de ser ya muy tarde, seguía sonando. Cuando logró dar con un par de chicos recargados en un árbol besándose se dio cuenta que estaba a muy pocos pasos llegar…. Y así fue, en menos de un minuto encontró la cabaña que se encontraba ahora un poco más vacía. Siguió su paso buscando con e implorando que Cary, Rafael o Ameli aún estuviesen allí.

Después de buscar por todas partes y con mucho dolor en todo el frente de su rostro y en sus manos, logró ver a lo lejos a Carly… Ella se encontraba al lado de Rafael mientras ambos se encontraban haciendo una llamada, quizá para ella, pero aquello era inútil… Pues había dejado el celular en su departamento; con la más clara intención de no ver alguna llamada de Lucas.

La mirada de Carly se dirigió hacia Andrea una vez que la logró encontrar entre toda aquella obscuridad. Carly le dio un codazo a Rafael intentando advertirle y la mirada de preocupación de ambos fue tan clara que incluso el alivio fue para Andrea.

-¡Andrea! ¿Dónde has estado todo este tiempo? Hemos estado muy preocupados por ti –le miró Carly furiosa.

-¿Qué le pasó a tu rostro? –se acercó Rafael a inspeccionarla.

-Nada… Sólo me caí.

-¿Sólo eso? ¡Te esta sangrando la ceja! –le regañó.

-Eso sin contar que tienes toda la mejilla raspada y… ¡mira tus brazos! –terminó de advertir Carly.

-Sólo quiero irme –Andrea se tocó la frente al mismo tiempo que Carly se la quitaba para que no se infectase la herida.

-Claro que nos iremos… directo a un hospital para que revisen esa herida –terminó Rafael la discusión.

-Pero… ¿Y Ameli? –se preguntó Andrea entre dienten y mirando a los alrededores.

-Ella se fue hace una hora, anda… Vámonos –respondió Carly.

 

De camino al hospital Andrea parecía más callada de lo normal, Carly y Rafael supusieron que se debía a Lucas, y no precisamente por haber terminado su relación… Pues habían visto a Lucas con otra chica justo unos minutos antes de perder a Andrea de vista.

 

No tardaron mucho tiempo dentro del hospital, ya que las heridas eran bastante superficiales y que no pasaban de pequeñas raspaduras, incluso la pequeña herida de la ceja no necesito más que una pequeña cinta adhesiva. Una vez de regreso en la Universidad, Carly y Rafael acompañaron a Andrea hasta su habitación, este no estaba de muchos ánimos para hablar, o al menos eso fue lo que percibieron… Incluso parecía estar distante y en otro mundo. La despedida fue casi a secas y obligada, al final Carly y Rafael se fueron preocupados y con ese sentimiento de culpabilidad al haberla llevado a aquella fiesta.

 

Andrea caminó directamente hacia la cama sin mirar a Sandra, quien ya se encontraba dormida. Levantó las sábanas y se metió quitándose únicamente los  zapatos, cerró los ojos intentando olvidar todo lo que había pasado, pero entre más obscuridad había, más lograba llegar al mismo punto… Samantha.

 

No sabía cómo había llegado tan lejos… No había hecho nada malo, pero estuvo a punto de ¡besar a una chica! Lo de Lucas parecía haberle afectado más de lo que pensaba, pero si únicamente era eso ¿Por qué le afectaba tanto? Bueno, pues si la parte de “besar a una chica” no era suficiente… Entonces ese extraño sentimiento era el que debía sentir.

 

Intentó desviar sus pensamientos hacia Samantha al mismo tiempo que se giraba hacia el otro lado de la cama, pero si la imagen de ella se iba… Regresaba aquella donde Lucas besaba a otra chica. Esa última idea le enfurecía tanto, incluso más que ponerla triste ¿Cómo había sido capaz de haberla terminado un día antes de San Valentín sólo por un plan de siliconas?

 

Sí que los hombres era… Qué más daba, quizá ese odio hacia los hombres causado por su mala experiencia con Lucas, era lo que le estaba orillando a hacer lo que iba a hacer con Samantha; al final… ¿Qué otra cosa podría ser? No había nada más que cambiara esa explicación. Calmada por tener una explicación clara a lo sucedido, cerró los ojos y dormir.

 

Muchos pensarían que Samantha se rompería por lo sucedido con Andrea, pero para ella, lo sucedido había sido un gran paso. Si se hubiese negado a la cena… Eso si hubiese sido malo. Con una sonrisa en la boca simplemente se sentó en el sofá cerca de una ventana, miró hacía las estrellas y rápidamente la imagen de los labios de Andrea acercándose a besar su labios… era simplemente la imagen más hermosa que jamás había visto.

 

Ella no era lo que se decía así una chica de ojo alegre, pero había besado a una cantidad considerable de chicas, como para darse cuenta que incluso sin haber besado a Andrea… había sido como… como si mil besos hubiesen tocado sus labios. Era algo tan mágico y hermoso que sentía sólo por el hecho de recordarlo, simplemente sentía como si su corazón latiera al ritmo de un reloj antiguo. Esa forma en que sus pulsaciones se podían sentir tan claras en las palmas de sus manos… Todo eso era Andrea, y había visto en sus ojos esperanza…

 

No la iba a dejar ir… Eso no, o hacerlo sería como ignorar todo eso que sentía; el amor no debía ser ignorado y si eso implicaba enamorarla a paso de caracol… eso haría.

 

A la mañana siguiente la puerta de la habitación de Carly se abrió lentamente, era Ameli intentando no hacer ruido para no despertar a Carly; para su mala suerte, está ya estaba despierta e incluso arreglada para y lista para irse a sus clases.

 

-¿Carly?

-Ameli… Pensé que llegarías más tarde o que quizá no llegarías hoy –le fastidió.

-Lo siento tanto, no podía dejar la oportunidad de irme con ese papacito… Igual y no pasó nada, pero me la pasé bien, pero ¿Por qué te levantaste tan temprano?

-Nada, es sólo que… no pude dormir muy bien.

-¿Pasó algo?

-Si, Andrea… Después que te fuiste intentamos encontrarla, fueron casi dos horas… Al final ella fue la que nos encontró, pero parecía consternada o media ida cuando la vimos.

-¿Crees que vio a Luc…?

-Obviamente… ¡Es loco! Tanta gente y tenía que toparse con él…

-…y con su acompañante –terminó la oración, y ambas se miraron con preocupación.

-¿Crees que deberíamos hablar con ella? -preguntó más en un tono de sugerencia.

-No, creo que deberíamos darle su espacio para que vaya asimilándolo.

-Cierto, además en mundo no se acaba por algo así… Tarde o temprano encontrará a alguien más y la felicidad llegará a de nuevo a su vida.

 

Aquella mañana Andrea se levantó mucho más tarde de lo que tenía acostumbrado, incluso a pesar de que Sandra puso música mientras se arreglaba… Esta no logró despertarla.  Cuando por fin despertó, simplemente se quedó allí en la cama penando si sería conveniente salir de allí; hoy únicamente tenía una clase y era tan aburrida… Además no tenía ganas en absoluto de salir ni siquiera de la habitación; qué tal si se encontraba a Samantha. Por primera vez sentía esa sensación de culpabilidad, que podría ser por haber abandonado a Samantha de aquella forma o por no haberle agradecido lo que hizo por ella; porque a pesar de todo, reconocía que esa cena le había ayudado mucho para deshacerse de la idea de Lucas con aquella tipa.

 

Pero también tenía que reconocer que algún día tenía que volverse a topar con Samanha y que si lo hacía tenía que enfrentar los hechos tal y como sucedieron; todo esto le hacía sentir muy angustiada e incluso bastante deprimida, así que tomó aire, quitó las cobijas de su cuerpo y se decidió por levantarse. En la habitación ya no estaba Sandra, esto le hacía sentir mucho más tranquilla, pues así evitaría dar explicaciones por la llegada tardía.

 

Lo primero que hizo fue irse a dar un baño, y lo primero que vio en el espejo fue aquella cintilla blanca sobre su ceja izquierda… Se acercó al espejo para inspeccionarla y con los recuerdos a la mente, recordó que se había caído por culpa de unos matorrales. Anoche no tenía otra cosa más que lo de Samantha en la cabeza como para darse cuenta de lo que le había pasado en el rostro; incluso hasta recordó que había ido al hospital, dirigió su vista hacía las palmas de sus manos y se dio cuenta que estas estaban todas raspadas y también parte de su brazo derecho… Hasta parecía tener la mejilla enrojecida…

 

Cuando terminó de vestirse, se tomó un par de segundos detrás de la puerta para poder salir de la habitación; se pensó la idea de encontrarse a Samantha y también la idea de enfrentarla… Simplemente le agradecería lo de anoche, le pediría disculpas por aquella salida tan abrupta y terminaría por decirle que ella no era lesbiana… y que sólo le quería como una buena amiga.

 

Si, aquello parecía bastante bien; era un excelente juego de disculpas y de una manera bastante clara y sencilla “¿Qué podría salir mal? –dijo en voz alta.” Abrió la puerta y al salir miró hacía ambos lados, pues no quería ver a Ameli y Carly dirígenos hacia ella con aquella mirada de lastima… incluso tampoco quería ver a Rafael… Él también le miraría así y era lo último que quería.

 

Caminó a paso lento por los pasillos hasta salir de la zona de departamentos, mucha gente ya se encontraba haciendo sus actividades diarias; miró hacia todos lados y de pronto una paranoia de persecución le siguió, sentía como si le observasen y como si dijeran que ella era culpable de algo… Lo que no sabía es si las personas la miraban por la ruptura de Lucas o por haber ido a una cena romántica con otra chica.

 

Las manos comenzaron a sudarles y las piernas daban pequeños tambaleos al caminar, sentía como si se estuviese volviendo loca… “¡Nadie la estaba observando! Ni mucho juzgando… -repitió en su cabeza-, Esas eran puras ideas suyas.” Sin duda tenía razón en aquello, pero ese sentimiento no dejaba de irse tan sólo con recitar aquello.

 

Siguió su paso y miró firmemente hacía donde se dirigía “¿Hacia dónde me dirijo? –pensó.” Y sí, eso era cierto…Su clase iniciaba mucho más tarde, se detuvo un y trató de pensar a donde irse a matar tiempo, pues ya había terminado también sus tareas y no tenía nada en absoluto por hacer… En otros tiempos la mejor decisión hubiese sido ir a visitar a Lucas, ahora… Quizá un café le haría sentir mejor, eso sonaba bien.

 

Siguió su caminó y de pronto se detuvo nuevamente, pues recordó que la vez que se había puesto a platicar con Samantha la había encontrado también en la cafetería… Sin duda no podía arriesgarse a aquello, luego recordó que también había pensado en enfrentarla… Se tocó la cabeza y cerró los ojos fruncidamente, un ligero “¡rayos!” salió de boca sin ni siquiera pensarlo; volvió a abrirlos y caminó nuevamente hacia la cafetería, pues si debía encontrarse a Samantha… Sería algo inevitable.

 

Dando justamente vuelta en el pasillo se dio cuenta que sí, efectivamente… Allí estaba Samantha delante de la barra esperando por algo, dio un giro rápidamente y se paró justo detrás la pared que dividía la cafetería de los demás pasillos, inhaló y exhaló un par de veces sólo para tranquilizarse; pues su corazón parecía el mismo que cuando terminaba de hacer una jornada intensa de ejercicio.

 

Giró su cabeza ligeramente para ver si aún seguí allí, cuando vio que permanecía justo como la había visto un par de segundo antes, regresó a su misma posición y sintió como una pulsación dolora llegaba a su ceja izquierda, pues era casi seguro que la estaba levantando… Siempre hacía eso cuando cambiaba drásticamente de expresión.

 

Cerró nuevamente los ojos esperando a que Samantha saliera, ya que como la cafetería quedaba abierta hacía los prados y hacia afuera del campo, lo más seguro sería que saliera por allí, pues el camino hacia la biblioteca era hacía allá. Mientras mantenía los ojos cerrados comenzó a tararear una canción que justamente se estaba inventando en ese instante, así quizá el tiempo pasaría más claro o simplemente esa sensación de nerviosismo se iría.

 

Su sorpresa fue cuando la voz de Samantha se escuchó justo al frente de ella, sintió como si un agujero entero se hiciera dentro de su estómago; su corazón se aceleró y las manos comenzaron a temblarles como si tuviera frio.

 

-Andrea… ¿Qué te sucedió? –preguntó Samantha sorprendida mientras cargaba un café, Andrea abrió lentamente los ojos y trató de disimular su nerviosismo con una forzada sonrisa.

-Nada… sólo… me…. Tropecé… ca… caminado por allí –dijo casi tartamudeando, preocupada Samantha acercó su mano hacia su mejilla y la tocó suavemente; en ese momento Andrea no sabía cómo responder, sólo le miró mientras Samantha dirigía su mirada de preocupación hacia su mejilla.

-Estoy… bien… no es nada grave –dijo sin hacer algún movimiento.

-Tu ceja… ¿Segura que no pasó nada más?

-¡No! sólo me caí.

-Fuiste…

-…al hospital… sí, lo hice y me dijeron que estoy bien –cuando Samantha miró hacia sus manos y notó las raspaduras no pensó en tomarle las manos, no tenía intención alguna con hacer aquello de enamorarla en ese instante; realmente estaba preocupada y si quería tomar sus manos era para ver el daño en sus manos.

 

Cuando las tomó y las levanto hacia ella, la mirada de Andrea se tornó angustiada pero en ningún momento dijo algo respecto al tema. Andrea por su parte sentía como si todo girase entorno a aquella escena donde otra chica le tomaba las manos. Sí, aquello no tenía nada de malo… incluso recordó aquella parte de la canción de Mecano al instante “Nada tienen de especial, dos mujeres que se dan la mano” Pero había algo muy en su fondo que le decía todo lo contrario.

 

Miró hacia atrás de Samantha tratando de no ver a  nadie pasar por aquel lugar, no quería que nadie la viese o pensarían mil y un cosas. Cuando a lo lejos vio que una de sus compañeras de clase se acercaba hacia ellas, rápidamente le jaló su mano hacia ella y disimulo rascarse el cuello.

 

-Sabes… tengo clase y sería mejor que me fuese ahora, al menos que quiera llegar tarde… -replicó.

-Sí, tienes razón… Yo todavía tengo que ir a buscar algunos libros que me dejé en la habitación para meterlos al inventario.

-Libros… ¡Tú libro! –Cambio de tono-, aún no lo he leído, bueno… no todo… y ni siquiera te lo he regresado.

-No te preocupes –sonrió-, considera ese libro un regalo.

-No podría, ese libro le pertenece a la biblioteca.

-Entonces considéralo un regalo por parte de la biblioteca.

-Segura que no te vas a meter en problemas por eso.

-No más que tú –le animó bromeando mientras miraba sus heridas superficiales.

-Cierto… -dijo con respondiendo a su broma pero en un tono casi apagado-, bueno… entonces mejor me voy…-. Se separó de la pared y le sonrió ligeramente, pero justamente antes de que esta se fuera Samantha la detuvo hablándole de nuevo.

-Por cierto, quiero disculparme por lo de ayer… No debí haberme aprovechado de la situación.

-¿Situación? –preguntó desconcertada.

-Me enteré sobre tú y tú novio –hizo mueca dándole entender que lo sentía.

-No te preocupes, no pasó nada… ¿Verdad?

-¡¿Qué?! ¡No! Para nada… pero… ¿Seguimos siendo amigas? –le estiró el brazo en señal de amista y esperando un apretón de manos.

-¡Ah! ¡Claro! –dijo efusivamente y sintió como el peso de todo aquel drama que se estaba imaginando comenzó a disminuir considerablemente, alargó la mano hacía Samantha y la estrechó con la suya-. Sólo no tan fuerte, aún me duele –bromeó.

-No pensaba hacerlo.

-Entonces… todo como si no hubiese pasado nada…

-Así es… Sólo espero que no te moleste tener una amiga “lesbiana” ya sabes… por lo que pudiesen decir.

-No… Claro que no… -le sonrió levemente mientras pensaba y alguien pudiese decir algo por aquella amistad, pero si algo tenía claro, era que tener una amiga lesbiana no la hacía lesbiana… Sólo era tener una amiga… No lesbiana… Sólo una amiga-. Entonces…ya que todo está aclarado, me retiró con dirección a mi clase.

-Claro, ¡Suerte con ello!

-Gracias… sí que la necesitaré –esta vez decidió omitir el beso de despedida y únicamente sonreírle como lo sólida hacer en un principio, se giró dándole la espalda y exhaló ligeramente.

-¡Ah! ¡Andrea! –Andrea se giró y se puso nerviosa nuevamente.

-Ya que somos amigas… quizá… -pensó un instante.

-¿Si?

-Podríamos ir al cine, bueno… me regalaron un boleto del 2x1 y pensé que quizá estaría bien ocuparlo.

-¿Cine? –preguntó retóricamente y con un tono más que sorprendido.

-Sí, hay una película que me he querido ver desde hace tiempo y creo que a ti también te gustaría.

-¿Por qué crees eso? Porque si es romántica… No lo creo.

-¡No! ¡Qué va! Se llama “The Help” trata acerca de la discriminación hacia las criadas allá en los años… bueno, hace mucho tiempo… Además sale una periodista recién ingresada de la Universidad… Creó que te gustaría.

-Se escucha bien…

-¡Anda! ¡Ánimate! Sale Emma Stone…. Te prometo que no pienso hacer nada con respecto a lo que te dije anoche… Sólo vamos a divertirnos un poco.

-No lo sé… tengo tareas y trabajos por terminar.

-Tú sólo dime a qué hora tienes tiempo y yo hago la reservación.

-Yo… -pensó seriamente. No sabía si decirle sí o no… pues de alguna manera sólo era una ida al cine como cualquier otra, como si fuese a acompañar a Sandra o Carly… No tendría que pasar nada más… Además era simplemente un cine… si le preguntarán que hacía con Samantha, respondería con un simple “Fuimos al cine” no tendría por qué dar más explicaciones a comparación si la invitara a cenar o algún otro lugar parecido.

-Entonces… ese es un… ¿sí? o un ¿no?

-De acuerdo, iré –dijo resignada.

-No te quero obligar a nada…

-No para nada, suena bien la película… además Emma Stone trabaja muy bien… -dijo intentando buscar las palabras adecuadas y que no pensará que le gustaba Emma Stone, porque no le gustaba, simplemente y a pesar que le parecía muy guapa, también lo era siendo actriz

-Si… lo hace muy bien, entonces… -sacó un pequeño bolígrafo del bolsillo de su chamarra y le sugirió con la mirada que le prestase su brazo, Andrea accedió y se lo dio. Y le escribió con la mano derecha mientras que con la izquierda tomaba su café.

-Este es mi número… -le miró-. Llámame cuando estés libre o simplemente si no puedes ¿de acuerdo?

-Sí, yo te llamó. –ambas sonrieron y Andrea se volvió a girar implorando que no hubiese otra cosa por decir. Miró el número y notó claramente como la letra era exacta a la de los poemas… De pronto se vino a su cara una ligera sonrisa al recordar todo aquello y después volvió a exhalar al recordar que aquel escritor que tanto le hacía feliz con aquellas palabras, se trataba sin duda… de la misma chica que la había invitado al cine hace unos minutos atrás… se trataba de Samantha.